martes 3 de noviembre de 2009

¿Erratas?

Por Vicente Hernández Hernández

Tengo la costumbre de entrar en la sección de Tecnología, apartado Astronomía del periódico El Informador, de mi "Noble y Leal Ciudad". Como muchos otros diarios en México, no tienen personal especializado y dedicado a escribir, de manera original, sobre temas de astronomía, de tecnología o de ciencia en general. En su lugar, recurren a algún competente empleado experto en el viejo oficio de copiar y pegar. Claro, sin importar su competencia científica.

¿El resultado? Los periódicos se aventuran con cualquier "noticia" que sus agencias u otros diarios les envíen. Las noticias ofrecidas por agencias u otros periódicos tienen etiquetas que resumen en unas pocas palabras el contenido de la nota. Si las etiquetas son astro o planetas, por ejemplo, el contenido podría tener que ver con predicciones de los astros y planetas (psuedociencia) o con estudios (científicos) de la mecánica de planetas.

Al final, si una noticia se incluye en la sección "científica" de un periódico queda en manos del editor de la sección o en el peor de los casos del copiapegador. Ambos, generalmente, no son divulgadores científicos ni tienen una preparación científica adecuada.

Pues lo anterior sucede en El Informador donde el pasado 2 de noviembre, en el apartado de astronomía se publicó una nota sobre un congreso "ovnilógico" en Lima, Perú. La noticia obviamente tenia que haber sido puesta en la sección de bromas o absurdos, sin embargo no fue así.

Desgraciadamente, en muy frecuentes ocasiones revistas, periódicos y noticieros meten notas donde no deberían de ir. La cosa no parecería tan grave, sin embargo, lo es en el sentido de que la psudociencia se ofrece a la población disfrazada de ciencia real y formal. El punto medular de estos errores radica en que la gran mayoría de los medios no cuentan con especialistas en divulgación científica, no dan importancia a esta área y contribuyen con la ignorancia popular. Si los editores y jefes de información, y en primera instancia los directores y dueños de medios, entendieran lo importante que es tener secciones de ciencia, este país sería otro.

La divulgación de la ciencia contribuye al crecimiento educativo de la población, crea entre las personas una mente escéptica, abierta solo a temas reales y ayuda a discernir entre verdaderas propuestas científicas de fantasías, magias y mitos.

En resumen, la divulgación científica sin duda contribuye a crear libres, gente pensante, crítica y propositiva. ¡Uupss!


lunes 14 de septiembre de 2009

Las pseudociencias y el germen de la locura

Por Vicente Hernández Hernández

A veces es imposible contenerse de decir malas palabras. Hoy lo voy hacer y en su lugar diré brevemente, desde mi punto de vista, porqué nos pasan cosas así: la advertencia fue hecha, "el Armagedón está cerca".

Por alguna razón, que aún no entiendo y solo puedo atribuir a perturbaciones mentales, situaciones como la de la semana pasada sin duda invitan a pensar, ¿qué está pasando?. Esta y otras preguntas me saltan a la cabeza con noticias como esa, ¿de donde carajos vienen estos pobres diablos? ¿Qué educación recibieron? ¿Cómo se crean individuos así?

Sin embargo, independientemente de la charada que "nuestro profeta" Josmar se aventó, vale la pena reflexionar acerca de los potenciales peligros que tienen sujetos como estos, de las ideas precursoras que como bolas de nieve llegan a esto o más y de su influencia sobre la población escépticamente desprotegida.

Sin entrar en análisis clínicos, psicológicos, policíacos, etc. con toda seguridad puedo afirmar que el origen de estas situaciones son dos: la pobreza y la ignorancia. Y curiosamente ambas mitigables mediante la educación completa y el incentivo por una mente crítica y escéptica.

El gran problema con lo último es que vivimos en una sociedad llena de miedos, tanto a lo conocido como a lo desconocido. De hecho, en algunos sectores de la sociedad, la ciencia es como el cohetero: si llega malo y si no también. La tremenda falta de espacios que promuevan las discusiones inteligentes, críticas y escépticas son cajas de Petri donde los caldos de cultivo formados por seres funestos como Jaime Maussan, TV-Astrólogas, Cazafantasmas y los editores de la sección de horóscopos, entran en una simbiosis con programas masivos de "estupidización" -como dijera Lisa [Simpson]- encabezados por barras de "entretenimiento" televisivo.

No es momento para hablar de si la televisión es buena o mala, no, el problema va más allá. Si seguimos siendo indiferentes ante la gran cantidad de mentiras y fraudes que la pseudociencia y sus secuases provocan, este país estará lleno de tontos como Josmar dispuestos a "hacernos el día" con sus idioteces; claro, hasta que su locura llegue al punto de hacer daño a las personas y entonces todos estaremos lamentándonos.

Todas las ideas fanáticas, sean religiosas o pseudocientíficas, tienen su origen en la ignorancia educacional y en la discapacidad escéptica que las bases primarias y formales dejaron de dar. Si creas individuos que teman a su entorno, tendrás individuos con clara tendencia a la agresión como mecanísmo de defensa; si creas individuos que teman al Universo, tendrás Josemares y Maussanes -manipulados y manipuladores respectivamente- con clara tendencia a locuras, disparates y cualquier otra cosa.

Este "jocoso evento" debería servir para concientizar, al público en general y a nuestras autoridades, que la falta de conocimiento científico puede llevarnos a una ridiculización, en el mejor de los casos, o incluso a una muy lamentable situación. Si la divulgación de la ciencia no es promovida como es debido y los sistemas educativos no alientan el pensamiento crítico y escéptico, pronto nuevamente seremos testigos de hechos como el de 1997 donde 39 personas se suicidaron, el de la Orden Solar y otras más. La diferencia cuando eso ocurra será que no nos moriremos de risa, sino de pesar.


domingo 6 de septiembre de 2009

Divulgar qué.

Por Vicente Hernández H.

La divulgación de la ciencia requiere de una "traducción" de los textos científicos con el fin de que el leguaje sea amigable con la mayoría de las personas. Esta traducción debe hacerse sobre la base de que se entienden los términos incluidos en la original publicación científica y por supuesto los que se usan con el público en general.

Sin embargo, existen algunos divulgadores que opinan respecto a esta traducción, que por más empeño que se ponga en conservar el espíritu original de la obra, difícilmente, deja de "traicionarse" al o los autores científicos. De hecho, muchos divulgadores advierten que es imposible hacer divulgación sin omitir datos o cometer errores, errores innatos a la misma "traducción". Desde luego que la ciencia no es una novela y básicamente se trata de hipótesis, experimentos u observaciones, confirmación o rechazo de las hipótesis; y conclusiones en forma de teorías, leyes, teoremas, etc., y por lo tanto, "la traición" solo puede ser producto de una mala interpretación de los datos, de los resultados o una falta de entendimiento especializado por parte del que divulga.

Yo no estoy de acuerdo en que los trabajos de divulgación tengan "un pecado original" imposible de borrar. En primer lugar estoy convencido de que la divulgación debe ser un trabajo DEDICADO, es decir, la divulgación de la astronomía debe venir de expertos astronómicos, los avances en medicina deben venir de biólogos y médicos, etc. -cosa que parcialmente se hace en nuestro país-. En este sentido, en México la divulgación de la ciencia es una labor que por momentos es profesional y excelente, pero en otros está llena de "ligerezas" que poco benefician a la ciencia que se divulga. Aunado a esto, la divulgación es realmente poca, los medios masivos la promueven muy poco y el grueso de la población ni siquiera se entera de los grandes avances, las noticias recientes, etc. En resumen podría decir que la tarea de divulgar en México le falta madurar mucho.

Es curioso que tanto defectos como virtudes se juntan en algunos divulgadores. Algunos tienen las puertas abiertas a los medios, han escrito libros, dan talleres, etc. y sin embargo, les gusta atacar todos los frentes que la ciencia tiene; hablan de medicina y de matemáticas, de astronomía y de química, de la política en la ciencia y de biología. En fin que para el grueso de la población son todo un estuche de monerías y la sapiencia que esos hombres y mujeres despliegan, pues claro, apantalla a cualquiera, o casi a cualquiera.

Sin embargo, esta "todología" frecuentemente lleva a las imprecisiones y errores que ellos atribuyen a la "naturaleza" de la divulgación. Peor aún, estas imprecisiones y errores, que ellos mismos provocan, son generalmente solo comentarios y opiniones, no problemas natos de la divulgación o del trabajo científico original. Ninguna obra es completa y en el caso de la divulgación nada tendría que ser impreciso o erróneo: se divulga lo que la ciencia aporta, nada más.

El gran problema de la "todología divulgativa" es que en algún momento los errores e imprecisiones producto de la falta de especialización se harán presentes. Las similitudes, ejemplos, comparaciones, etc., si se hacen de manera correcta no tienen por que ser considerados errores u omisiones, cosa que también algunos argumentan.

Es por eso que la misma ciencia se ha dividido en ramas, por que es imposible lidiar con todas de manera correcta. Así mismo, la divulgación de la ciencia debería ser DEDICADA, para evitar verdaderas imprecisiones y que los expertos de cada área utilicen los símiles que durante muchos años les han ayudado a ellos y a sus colegas a entender algún punto en especial.

Finalmente, sería bueno preguntarse si en un país como el nuestro hay suficientes expertos en cada área de la ciencia que quieran dedicar su tiempo a la divulgación. Sin embargo, eso no exime a los "amplios" divulgadores de cuidar mejor sus COMENTARIOS y limitarse a decir "no se" cuando no saben.

Yo por esto divulgo solo astronomía. Eso es lo que me gusta, me apasiona, estudio y se hacer mejor.

domingo 23 de agosto de 2009

¿Porqué demonios divulgar astronomía?

Me pregunto si algún día será más fácil comenzar a escribir algo. Hasta el momento, y aún cuando no han sido muchos, cada artículo que escribo me cuesta mucho empezarlo; tal vez porque estoy convencido de que las palabras iniciales son el anzuelo que me dará o no resultado al intentar pescar tu atención. Sin embargo, detrás de todas las posibles combinaciones: una historia, un cuento, un ejemplo, una invitación, está la pregunta ¿para que?

Y la verdad, nunca me detengo en contestarla. Porqué la respuesta es más obvia que la misma pregunta, porqué la pregunta te da la respuesta: porqué si no transmites lo poco que sabes, no vale la pena saber.

Y en el caso de la astronomía, donde se conjuntan la historia, la mitología, la física, la matemática y otras muchas ramas, si hay algo que aprendiste y entendiste, el mejor lugar para guardarlo es en el mensaje a los demás, que lo vean, que lo lean y se enteren que su Universo es más real y bello de lo que muchos, contrariamente, les quieren hacer creer.

¿Cómo se puede salir a la calle sabiendo que la gente piensa que un eclipse podría traer peligrosas deformaciones a un bebe en el vientre materno? ¿Cómo se puede salir a la calle sabiendo que muchos buscan su horóscopo antes que los clasificados para preveer si encontraran empleo o no? ¿Cómo se puede salir a la calle sabiendo que el 90% de las persona jamás ha visto un astro a través de un telescopio?

Personalmente, no puedo.

No voy hacer un recuento de los mitos y creencias que sobre la astronomía han caído producto de sus "primas bizarras" la astrología y la metafísica. Sin embargo no puedo dejar a un lado temas que por más que pasan los siglos, permanecen en la mente de las personas como consecuencia, por un lado, de la ignorancia propia, y por otro, de la mala fe con que mentirosos y mediocres, llenan los espacios dejados por la misma ignorancia propia.

Personalmente, no puedo vivir con eso. Todos lo días se repiten las mismas tonterías: OVNIS, armagedones venideros, augurios ya predichos, predicciones falsas, etc., etc., etc. Y los que aprendimos un poco de física, de matemática, de historia, ¿donde estamos? El lugar que tomamos muchas veces, es el de "Y a mi que".

Qué me importa que la gente conozca más a Maussan que a Hubble (Una disculpa a Hubble por compararlo con este mediocre embaucador). Qué me importa que la gente hable del zodiaco para predecir su futuro y no como solo unas constelaciones formadas por estrellas dispuestas al azar. Qué me importa que la gente jamás observe por un telescopio o vea de otra manera el cielo que durante toda su vida, todas las noches se ha oscurecido. "Y a mi que".

Es por esto que es importante divulgar astronomía; porque se llena un vació que no vuelve a ser llenado con nada; por más que la mala astronomía quiera sembrar su semilla, ya habrá allí, un árbol más grande y frondoso que no se rendirá tan fácil ante las pequeñas y débiles ideas de unos cuantos charlatanes.

La respuesta, creo, no está solo en escribir grandes obras, hacer libros o documentales. No todos los que hemos estudiado ciencias naturales tenemos la facilidad, a veces, ni de ligar un par de frases correctamente dichas. Sin embargo, todos tenemos la posibilidad de dar respuestas fundadas en lo que hemos leído, investigado, visto y conocido. Muchas veces basta con invitar a alguien a una reunión en la sociedad astronómica, a la conferencia en alguna universidad, a leer un buen libro. No es necesario crear la obra; cuando se habla de divulgación, la divulgación es la obra.

Tal vez, el trasfondo de cualquier tipo de divulgación científica es transmitir a las personas la posibilidad de ser libres. Libres de tomar decisiones, de pensar, de escuchar y analizar con el conocimiento previo de razones fundadas, libres de actuar y decidir. ¿Que será de un pueblo temeroso de los eventos celestes que todos los días ocurren? ¿Que será de las personas que ignoran la belleza del Universo? ¿Que será de una sociedad hundida en el muladar de la ignorancia y la especulación mal intencionada? Hay que pensar, ser libres y después hacer pensar y liberar.

Los países ricos no son ricos por mitigar el hambre dando panes, sino por fomentar la libertad de pensamiento, por alentar la divulgación de cuanto proyecto y resultado científico se haya obtenido. Pero aún más importante, los ciudadanos han hecho grandes a esos países gracias a la permisividad que la ciencia y la tecnología, la cultura y las oportunidades tuvieron en ellos. No hay país grande que haya crecido sin ciencia. No hay personas grandes que hayan crecido sin ser libres.

La divulgación de ciencia, la astronomía en este caso, es una manera de formar libres; y eso tarde o temprano llega a agradecerse.

jueves 13 de agosto de 2009

El que tranza NO avanza

Por Vicente Hernández H.

Es la contra frase a la ya muy citada en la cultura popular. Y debería ser tomada por todos y para todo, que tarde o temprano, nos enfrenta a la dura disquisición de tranzar o avanzar. Y tranzar es precisamente lo que la pseudociencia hace.

Todos los días noticias engañosas son publicadas sin temor de ningún tipo, mientras los mitos populares y la ignorancia generalizada en temas científicos hacen el resto. No existe un castigo ante tales tranzas pseudocientíficas. Es más, para muchos pasan de largo, creyendo que lo inofensivo de la nota no merece ningún comentario. Error fatal; nada peor que ciudadanos mal informados y peor aún, faltos de educación.

Sin embargo, hay que recordar que la falta de seriedad y rigor científico con que son tocados ciertos temas, no son más que el reflejo de una cultura con afinidad por la ley del menor esfuerzo: es más fácil creer en extraterrestres y complots oficiales, que aprender un poco de ciencia. No hay nada peor que un pueblo temeroso de la naturaleza, del Universo.

Notas y correos electrónicos son arrojados todos los días al público desprovisto de conocimiento cierto, que le permita rebatir, rechazar y hasta responder ante estas tranzas pseudocientíficas.
Marte tan grande como la Luna, alineaciones planetarias, leyendas mayas modificadas a placer, etc., son solo algunos ejemplos de lo que la tranza no científica hace suya y manda a la calle a ver quien lo atrapa y se engancha.

Aún más, mediocres personajes televisivos (en programas mediocres) dan entrada a un sin fin de notas tan absurdas como increíbles; increíbles en el sentido de que, en teoría, cualquiera que haya pasado por el tercer grado de secundaria podría refutar e inclusive quedar indignado ante tal ignorancia.

La astronomía es, en cierto sentido, la ciencia que más manipulación tiene. Esto debido en parte a la "muy fácil interpretación" de los fenómenos que algunas mentes primitivas hacen. Todas la ciencias, entre ellas la astronomía, tienen rigurosos métodos de investigación que les permiten publicar eventos ciertos, medibles, reproducibles, modelables, bien estudiados. En contraste, la pseudociencia tiene débiles y contradictorios métodos que le permiten anunciar, siempre exagerando, eventos inciertos, aislados, ocultos, jamás teorizados y menos aún, explicados.
No se trata de repetir lo que los charlatanes dicen: "usted juzgue". No; ese es el peor de los daños, porque dejan que el miedo y la ignorancia se conjuguen en una especie de malévolo insecto que no deja de revolotear en la cabeza del público en general, para después "juzgar".

Mientras no desterremos de nuestra sociedad la cultura de la tranza pseudocientífica seguiremos siendo rehenes de nuestro propio antepasado interior, lleno de temor y desconfianza ante las maravillas del Cosmos.